BLOG

Blog

"Sería un error pensar que siempre tienes razón y eres correcto y perfecto y brillante. La duda de uno mismo es lo que te impulsa a intentar superarte"

Lo que queda cuando se apagan las luces: el alma de un congreso

A veces, cuando entro en un auditorio vacío horas antes de que empiece un congreso, me detengo un momento a observar el silencio. Es increíble pensar en los meses de nervios, llamadas y planificación que hay detrás de cada silla colocada y cada prueba de sonido. Como fotógrafa, siempre he sentido que mi trabajo empieza mucho antes del primer "clic"; empieza entendiendo que lo que voy a documentar no es solo una serie de charlas, sino el esfuerzo compartido de muchísima gente.

A menudo me preguntan si no es aburrido pasar horas cubriendo ponencias. Mi respuesta es siempre la misma: nunca es solo una ponencia. Para mí, se trata de captar esa chispa de entusiasmo en la mirada de un asistente que acaba de descubrir una idea nueva, o ese gesto de complicidad y alivio entre dos organizadores cuando ven que todo está saliendo bien. Esos son los momentos que realmente cuentan la historia del evento.

Me gusta pensar que soy una narradora silenciosa. Mientras los ponentes comparten su conocimiento, yo busco la luz que mejor los define. Pero, sobre todo, busco el "entre bambalinas": el café donde nace una colaboración inesperada, las risas en el photocall o el apretón de manos que cierra un acuerdo importante.

Al final, cuando las luces se apagan y los asistentes regresan a sus casas, lo que queda es la memoria visual. Me produce una satisfacción enorme saber que, semanas después, alguien abrirá LinkedIn o la web de su empresa y, al ver una de mis fotos, volverá a sentir la energía de aquel día. Porque un congreso pasa rápido, pero una buena imagen tiene la capacidad de hacer que todo ese conocimiento y esa conexión perduren en el tiempo.

Al final del día, mi meta es que cuando veas mis fotografías, no solo recuerdes lo que se dijo, sino cómo se sintió estar allí. Porque en este mundo digital, lo que nos hace humanos es precisamente eso: la capacidad de conectar, y yo tengo la suerte de capturarlo con mi cámara.


                                                                          Santander: El escenario donde tus proyectos cobran vida


Cada vez que cargo mi equipo para cubrir un congreso en Santander, no puedo evitar sentirme afortunada. No es solo "mi ciudad", es un escenario que, a través del visor de mi cámara, se transforma en algo mágico para cualquier evento profesional.

A menudo me preguntan por qué Santander tiene ese "algo" especial para las convenciones. Para mí, la respuesta no está en un folleto, sino en los paseos entre una sede y otra. Es esa sensación de "ciudad de los 15 minutos"; me encanta ver a los congresistas caminando frente a la Bahía, relajando la mente entre ponencia y ponencia. Ese trayecto frente al mar no es solo un traslado, es el momento donde surgen las mejores ideas y las conversaciones más sinceras.

Cuando entro en el Palacio de la Magdalena, siento que la historia nos envuelve, dándole un peso y una elegancia a las fotos que es difícil de replicar. Pero luego, cruzo hacia la vanguardia del Centro Botín y el contraste es fascinante. Esa mezcla de lo regio y lo moderno es, en esencia, lo que buscamos hoy en día: tradición con visión de futuro.

Y qué decir del final del día... Cuando los micrófonos se apagan, Santander nos regala su luz. Como fotógrafa, el "post-congreso" es mi momento favorito para capturar a la gente más relajada, disfrutando de un pincho en el Río de la Pila o simplemente respirando el aire del Sardinero.

Elegir Santander no es solo elegir un punto en el mapa; es elegir un lugar que cuida al invitado, que lo inspira con su gastronomía y lo abraza con su paisaje. Para mí, trabajar aquí es jugar en casa con la ventaja de tener el decorado más bonito del mundo.

Si estás pensando en traer tu próximo proyecto a nuestra ciudad, te aseguro que no solo te llevarás resultados profesionales, sino recuerdos (y fotografías) que se quedan grabados para siempre.



         El Ayuntamiento de Santander, el Gobierno de Cantabria y Foro MICE, organización empresarial representante del sector del turismo de congresos y eventos profesionales, han firmado un convenio, a través del Santander Convention Bureau para promover actuaciones conjuntas de colaboración.

Con motivo de este acuerdo, la alcaldesa, Gema Igual, ha mantenido un encuentro con el presidente de Foro MICE, Luis Gandiaga, y el consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, Luis Martínez Abad.

Igual ha manifestado que, a través de este convenio, el Ayuntamiento “ratifica el compromiso de Santander con el sector de congresos y eventos profesionales”, que, según ha remarcado, “es un activo fundamental para Santander y Cantabria y una apuesta clave en la desestacionalización del turismo en nuestros destinos”.

También ha indicado que el acuerdo permitirá “reforzar la visibilidad de Santander como destino de turismo MICE” e intensificar el contacto con todos los agentes implicados en el desarrollo de este sector.

La regidora ha expresado “la apuesta de Santander como ciudad referente para el turismo MICE” y, por ello, ha resaltado “la importancia de que Ayuntamiento y Gobierno regional trabajemos de la mano de una entidad como Foro MICE que es considerada como la patronal del sector a nivel nacional”.

Igual ha recordado que el apoyo al sector MICE es una de las líneas estratégicas del Santander Convention Bureau, oficina municipal cuyos principales objetivos son la promoción de este tipo de turismo, la atracción de eventos a Santander y Cantabria, así como la prestación de servicios de asesoramiento y apoyo a los organizadores profesionales, para lo que cuenta con el apoyo del Gobierno de Cantabria, en un acuerdo marco firmado con Cantur.

Para el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, “el apoyo al sector MICE constituye una de las líneas estratégicas de la Consejería, al ser un claro ejemplo de ese turismo sostenible, descentralizado y desestacionalizado que persigue la política turística del Gobierno”.

Así, ha manifestado que la firma de acuerdos de colaboración con las asociaciones nacionales más representativas de este sector, a través del Convention Bureau, persigue un doble objetivo: “Por un lado, concretamos el compromiso de nuestro destino con el sector y, por otro, utilizamos estas colaboraciones para reforzar la visibilidad del destino en sus foros y fortalecer el networking a través de la participación en sus foros y la organización de encuentros con sus asociados”, ha añadido Martínez Abad.

Además, ha apuntado que, en esta línea, a lo largo del año se firman diferentes acuerdos de patrocinio con las principales asociaciones profesionales y empresariales del sector MICE a nivel nacional.

Por su parte, para el presidente del Foro MICE, Luis Gandiaga, la firma de este acuerdo reviste una doble satisfacción: “Por un lado, supone reforzar la misión del Foro MICE de trabajar por la profesionalización, visibilidad y competitividad de la industria de reuniones en España, generando sinergias con destinos que apuestan firmemente por este segmento. Y, por otro, tiene para mí un significado muy especial al tratarse de mi tierra de origen. Cantabria tiene un potencial extraordinario para posicionarse como un destino MICE de referencia, gracias a su combinación única de infraestructuras modernas, entorno natural privilegiado y una oferta cultural y gastronómica de primer nivel”, ha señalado.

Objetivos

A través de este convenio, se favorecerá el intercambio de información entre el Convention Bureau y Foro MICE, y se colaborará en tareas, actividades y proyectos que sean de mutuo beneficio. También se pondrán en marcha actuaciones conjuntas con otras asociaciones, colegios profesionales y otras organizaciones e instituciones, y se organizarán eventos formativos y divulgativos.

Además, la entidad se compromete a trabajar con el foro en los datos estadísticos que permitan proyectar el impacto económico directo, indirecto e inducido del sector en la ciudad y, por tanto, al PIB de la comunidad y de España.

Foro MICE, la patronal de la Industria de reuniones en España está compuesta por 15 asociaciones empresariales nacionales que incluyen a los organizadores como toda la cadena de valor, y 4 asociaciones profesionales nacionales. Además, recoge otra serie de capítulos que trabaja con los destinos, el tejido empresarial, la formación, la sostenibilidad y la internacionalización entre otros.

En este momento representa a más de 2500 empresas, con un volumen de facturación superior a los 9.500 millones de euros, que genera una fuerza laboral importante tanto de forma directa como de forma indirecta.

  

                                                   Mis rincones favoritos: Donde la luz de Cantabria se vuelve magia


Muchas veces me preguntáis: "Luz, ¿dónde podemos hacer las fotos?". Y la verdad es que, aunque llevo años recorriendo Cantabria con mi cámara al hombro, sigo emocionándome cada vez que descubro cómo cambia la luz en nuestros paisajes. Para mí, elegir el lugar no es solo buscar un fondo bonito, es buscar el escenario donde tú te sientas libre y la historia fluya sola.

Hoy me apetece abriros mi libreta personal y contaros cuáles son esos 5 lugares que siempre me roban el corazón cuando miro a través del visor:

1. El Sardinero: Mi refugio de sal

No hay nada como la Segunda del Sardinero cuando el sol empieza a caer. Esa "hora dorada" en la que la arena parece encenderse es mi favorita para las sesiones de pareja o familia. Me encanta ver cómo los niños corren por la orilla o cómo el viento despeina un abrazo; ahí, entre el sonido de las olas, es donde salen las fotos más auténticas y relajadas.

2. Mataleñas y el Faro: Pura fuerza

Si buscas algo más intenso, mi sitio es el Faro de Cabo Mayor. Me fascina el contraste del verde cántabro con el mar bravo chocando contra los acantilados. Es un lugar con muchísima personalidad; ideal para cuando queremos fotos con fuerza, con ese toque editorial que solo el norte sabe darnos. Sí, hay que caminar un poco, ¡pero os prometo que las vistas valen cada paso!

3. Santillana del Mar: Un viaje en el tiempo

Pasear por sus calles empedradas es como entrar en un cuento. Siempre os recomiendo ir prontito para evitar el bullicio y poder disfrutar de la paz de sus piedras centenarias. Es el escenario perfecto para quienes buscáis algo más romántico y atemporal; una luz suave entre los callejones medievales que hace que el tiempo, por un instante, se detenga.

4. El Bosque de Secuoyas: Magia bajo los árboles

Este lugar tiene algo místico. Cuando la luz se filtra entre las ramas altísimas de las secuoyas en Cabezón, el ambiente se vuelve casi irreal. Me encanta para las sesiones de maternidad; hay una conexión con la tierra y una paz tan profunda que las fotos transmiten una ternura difícil de explicar con palabras. Es, literalmente, un bosque de cuento.

5. Liébana: El abrazo de la montaña

Para los que, como yo, sentís la llamada de los Picos de Europa, Liébana es el paraíso. La niebla bajando por las laderas, el aire puro... es un escenario épico. Es para los aventureros, para los que no os importa mancharos un poco las botas para conseguir esa foto única con las montañas de fondo. En otoño, los colores allí arriba son un regalo para la vista.

Cantabria es infinita y cada rincón tiene su alma. A mí me hace feliz ayudaros a encontrar el vuestro y, sobre todo, capturar cómo brilláis en él.

¿Te imaginas ya en alguno de estos sitios? Si te apetece que escapemos un rato del mundo para crear recuerdos juntos, solo tienes que escribirme. Estoy deseando leer tu idea.


                                                 Lo que los algoritmos no saben de la luz (ni del corazón)

Últimamente, abro las redes sociales y me encuentro con imágenes perfectas. Paisajes imposibles, rostros sin una sola marca, puestas de sol que parecen sacadas de un sueño... y todo generado por un código, con apenas unos clics. Es inevitable que, como fotógrafa, me detenga a pensar: ¿Hacia dónde vamos? ¿Sigue teniendo sentido mi cámara en un mundo de inteligencia artificial?

La respuesta me llegó el otro día, mientras entregaba una sesión. Vi la cara de mi cliente al verse reflejado, no como una versión "perfecta" y robótica, sino con su verdad. Y ahí lo entendí: la IA puede imitar la realidad, pero nunca podrá vivirla.

La IA es fascinante, no lo niego. Es rápida y eficiente. Pero la IA no estaba allí.

No sintió el frío en las manos mientras esperábamos a que el sol saliera por el Faro de Cabo Mayor. No vio ese gesto nervioso de un ponente antes de subir al escenario, ni ese cruce de miradas lleno de alivio cuando una sesión de familia por fin fluye. Los algoritmos no conocen el silencio que se crea justo antes de un momento importante, ni el olor a sal del Sardinero.

Cuando trabajo con vosotros, mi cámara es solo el puente. Lo que realmente importa es mi mirada, mi intención y, sobre todo, la conexión.

Vivimos en una época donde lo "perfecto" abunda, y quizá por eso lo auténtico se ha convertido en el verdadero lujo. Una foto de tu equipo real trabajando en la oficina, o ese retrato donde se nota tu esencia —con tus risas y tus pequeñas imperfecciones—, tiene un poder que ningún código puede replicar. Porque la gente no conecta con píxeles perfectos; conecta con personas.

No veo a la tecnología como una enemiga, sino como un recordatorio de por qué amo lo que hago. La tecnología puede generar imágenes, pero solo un ser humano puede capturar la emoción.

Mientras haya historias que necesiten ser contadas con alma y marcas que quieran mostrar su lado más humano, yo seguiré aquí, con mi cámara en la mano, buscando esa luz que solo tú tienes. Porque, al final del día, lo real siempre será lo que más nos mueva el corazón.


 La historia de la fotografía: de la luz al alma


Escribir con luz: De los pioneros a mi cámara

A veces, mientras espero el momento exacto para disparar, miro mi cámara y no puedo evitar pensar en el viaje tan increíble que ha hecho la fotografía hasta llegar a mis manos. Hoy sacamos el móvil del bolsillo y, en un segundo, tenemos una imagen perfecta. Pero… ¿os habéis parado a pensar alguna vez en lo que sentía aquel primer fotógrafo que logró "atrapar" la luz?

Me fascina recordar que la palabra fotografía viene del griego phos (luz) y graphis (escritura). Escribir con luz. ¿No os parece una de las definiciones más poéticas que existen?

Todo empezó oficialmente en 1839 con Daguerre, pero si viajamos a nuestra propia historia, a esa España de 1850, me imagino a pioneros como José Martínez Sánchez recorriendo caminos polvorientos con equipos pesadísimos para retratar paisajes que hoy solo conocemos gracias a ellos. Ellos no hacían "clics" rápidos; ellos construían la memoria de un país, placa a placa, con una paciencia infinita.

A veces me preguntan por qué sigo emocionándome con esto si "ya todo el mundo hace fotos". Y mi respuesta es que, aunque la técnica ha cambiado —pasando de aquellas placas metálicas al cristal, al carrete y ahora a los píxeles—, la intención sigue siendo la misma.

La tecnología ha hecho la fotografía accesible, sí, pero la verdadera magia no está en el sensor de última generación, sino en esa capacidad de heredar la mirada de los maestros para contar historias reales. Para mí, cada vez que cubro un congreso, una meta deportiva o un retrato empresarial, siento que sigo escribiendo con esa misma luz que fascinó a Niépce hace dos siglos.

En un mundo saturado de imágenes efímeras que se olvidan al hacer scroll, yo elijo quedarme con la fotografía que perdura. Esa que, como los antiguos daguerrotipos, tiene el propósito claro de emocionar y recordar quiénes somos. Porque una buena foto no es solo algo "bonito"; es, sencillamente, un pedazo de nuestra historia que se queda con nosotros para siempre.



La imagen lo es todo: por qué las empresas apuestan cada vez más por la fotografía profesional


En un mundo cada vez más visual y competitivo, las empresas están descubriendo un recurso que hasta hace poco era considerado secundario: la fotografía profesional. Ya no se trata solo de tener presencia en internet, sino de destacar. Y para destacar, la calidad visual importa… mucho más de lo que parece.

Según un estudio de MDG Advertising, los contenidos con imágenes relevantes reciben un 94% más de vistas que aquellos sin imágenes. Y si esas imágenes son de alta calidad, personalizadas y alineadas con la marca, el impacto es aún mayor.


De lo funcional a lo estratégico

Hasta hace unos años, muchas empresas resolvían sus necesidades visuales con imágenes de archivo o fotografías improvisadas. Hoy, eso ya no es suficiente. “Una buena fotografía no solo muestra lo que haces, sino cómo lo haces y por qué eres diferente”

La fotografía corporativa ha evolucionado: ya no es solo una foto de carnet con fondo gris, sino un recurso creativo y emocional para conectar con clientes y construir confianza desde el primer vistazo.

¿Qué busca una empresa al contratar fotografía profesional?

En general, las compañías buscan tres cosas: proyectar confianza, diferenciarse visualmente y aumentar su presencia digital. Para eso, recurren a servicios como:

Retratos profesionales de equipo y liderazgo

Fotografías de espacios de trabajo, oficinas o locales

Imágenes de producto para e-commerce o redes sociales

Cobertura de eventos, lanzamientos y ferias

Sesiones de marca con estilo editorial y storytelling visual

Cada uno de estos elementos cumple una función clave en la estrategia de comunicación visual de una empresa.

Una inversión que genera resultados

Más allá del aspecto estético, la fotografía corporativa tiene impacto real en métricas empresariales: mejora el posicionamiento web (gracias al SEO visual), genera más interacción en redes sociales y fortalece la identidad de marca. En otras palabras: vende más.

El nuevo estándar visual

Ya no se trata de si una empresa necesita fotos profesionales, sino de cuándo va a dar ese paso. Las marcas que lo entienden comienzan a destacar en un mercado saturado de imágenes impersonales. Apostar por una fotografía cuidada, hecha a medida, es hoy parte de una estrategia inteligente y contemporánea.


CAPTURANDO LA ACCIÓN

La Magia de la Fotografía Deportiva

La fotografía deportiva es una forma de arte que va más allá de simplemente tomar fotos de atletas en acción. Es una disciplina que requiere paciencia, técnica y una profunda comprensión del deporte que se está fotografiando. Desde el rugido de la multitud hasta el sudor que brilla en la frente de un jugador, cada imagen cuenta una historia única.

El Equipo Adecuado

Para empezar, es fundamental contar con el equipo adecuado. Una cámara réflex digital o sin espejo con un buen objetivo telefoto puede marcar la diferencia. Estos equipos permiten capturar la acción a distancia, asegurando que cada momento crucial se congele en el tiempo. Además, no olvides la importancia de un buen estabilizador o trípode, especialmente en deportes de alta velocidad.

Conociendo el Deporte

Conocer el deporte que estás fotografiando es esencial. Cada disciplina tiene sus momentos clave: un gol en el fútbol, un slam dunk en el baloncesto o una llegada emocionante en una carrera. Al anticipar estos momentos, puedes estar en el lugar correcto en el momento adecuado, lo que resulta en imágenes impactantes.

La Composición es Clave

La composición también juega un papel vital en la fotografía deportiva. Utiliza la regla de los tercios para crear imágenes más dinámicas y atractivas. No dudes en experimentar con ángulos inusuales; a veces, una perspectiva baja o un enfoque en el público puede añadir un toque especial a tus fotos.

La Edición: El Toque Final

Una vez que hayas capturado la acción, la edición es el siguiente paso. Ajustar la exposición, el contraste y la saturación puede realzar tus imágenes y darles un acabado profesional. Sin embargo, recuerda que la edición debe complementar la fotografía, no transformarla por completo.

La fotografía deportiva es una forma emocionante de contar historias a través de la lente. Cada imagen tiene el potencial de transmitir la emoción, la pasión y la dedicación de los atletas. Así que, ya sea que estés en un evento local o en un gran campeonato, no olvides disfrutar del proceso y dejar que tu creatividad brille.

 ¡Captura esos momentos y comparte la magia del deporte con el mundo!

 

                    ANTES DE MORIR......

En el último tramo de la vida, muchas personas enfrentan el inevitable proceso de reflexionar sobre sus experiencias y decisiones. Este momento, al estar cerca de la muerte o tras una enfermedad, genera un estado profundo de arrepentimiento y un balance personal. Según estudios, hay cinco aspectos esenciales de los que la mayoría se lamenta, y es fundamental reflexionar sobre ellos para no repetir los mismos errores.

El primer arrepentimiento significativo es haber vivido la vida que otros deseaban. Muchas personas, en su afán de complacer a sus padres o a la sociedad, siguen un camino que no les pertenece. Este conformismo lleva a una desconexión con sus verdaderos deseos y pasiones, lo que puede resultar en una vida insatisfactoria.

El segundo motivo de arrepentimiento es el exceso de trabajo, a menudo en detrimento de la salud y la familia. En una cultura que valora el éxito profesional, es fácil olvidar que los momentos con seres queridos son lo que realmente importa. La dedicación y el tiempo de calidad compartido son tesoros que no se recuperan.

La falta de expresión emocional también pesa en el corazón de quienes miran atrás. Muchas personas lamentan no haber mostrado suficiente cariño, como abrazos o palabras de amor, dejando sentimientos valiosos sin transmitir. Este silencio emocional puede dejar heridas que perduran mucho después de que pasan los momentos significativos.

Vivir lejos de la familia puede ser otro de los más grandes arrepentimientos. La distancia puede impedir conectar con los seres queridos cuando más necesitan apoyo, lo que acentúa el dolor de las separaciones en momentos críticos.

Finalmente, el arrepentimiento de no haber buscado más felicidad es común. A menudo, la vida se convierte en una serie de responsabilidades y deberes que oscurecen la búsqueda del amor y la alegría. Al final, el amor es lo que verdaderamente da sentido a nuestras vidas y cada instante vivido es un recordatorio de su poder transformador.

Un sueño hecho realidad. Tras décadas de espera y esfuerzo, el anhelo de Jesús Mojas se ha cumplido, tal como quiso recordar el domingo pasado M.J Sáenz de Buruaga, presidenta de Cantabria, al anunciar que Costa Quebrada ya es oficialmente Geoparque Mundial de la Unesco. La presidenta regional ha dedicado unas palabras de reconocimiento al primer valedor de este paraje de fantasía geológica de la costa cántabra, que falleció el pasado marzo a los 96 años de edad, y que fue quien descubrió y bautizó el área.

Un mosaico de ocho municipios cántabros conforma el Geoparque Costa Quebrada: Santander, Santa Cruz de Bezana, Piélagos, Camargo, Miengo, Santillana del Mar, Suances y Polanco. Esta área de paisajes fabulosos nos sumerge en un viaje a través del tiempo a lo largo de 20 kilómetros de costa donde encontrar acantilados vertiginosos, playas y ensenadas donde el tiempo avanza a otra escala planetaria, arcos naturales que parecen esculpidos a cincel por la erosión... Cada rincón de Costa Quebrada es una obra de arte natural que revela una historia de más de 100 millones de años.

Será en abril cuando Costa Quebrada se una oficialmente a la prestigiosa red de Geoparques Mundiales de la UNESCO, convirtiéndose en el primer enclave cántabro en obtener este reconocimiento. Se incorpora así a la selecta red mundial con este distintivo, formada actualmente por 213 áreas, distribuidos en 48 países. Diecisiete de estos geoparques se encuentran en España.

En 2015, la UNESCO creó la distinción de Geoparque Mundial para reconocer aquellos lugares del planeta que destacan por su excepcional patrimonio geológico y su compromiso con la conservación y el desarrollo sostenible. Costa Quebrada se une ahora a esta selecta red, convirtiéndose en un referente mundial, un lugar donde la tierra y el mar se funden en una colección de paisajes de extraordinaria belleza; pero, sobre todo, que constituyen la prueba de que los sueños se cumplen (si se les dedica el tiempo suficiente, claro).

FUENTE: Viajes National Geographic

    

      TECNOLOGIAS

La tecnología transforma nuestras relaciones con los espectadores. Herramientas como Google Analytics permiten analizar las interacciones de los usuarios que visitan sitios web. Esto incluye no solo su ubicación, sino también su comportamiento al leer y el tiempo que dedican a cada página.

 Cada estadística ofrece una ventana a los intereses y necesidades del público. Agradecemos a cada visitante por su tiempo; es un placer llegar a tu teléfono móvil, tablet o PC.

 Espero que disfrutes el contenido que hemos preparado y encuentres lo que buscas.

          LOS ANDES Y LA RESILIENCIA

    Según la American Psychological Association, la resiliencia es el proceso para adaptarse bien a la adversidad, ya sea un trauma, una tragedia, una amenaza o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares, interpersonales o de salud, o situaciones estresantes a nivel laboral o financiero para salir fortalecido.

  Tuve la gran oportunidad hace cinco años de asistir a una enriquecedora y esperanzadora charla de Roberto Canessa, (n. Uruguay, 1953) superviviente de la tan conocida "tragedia de los Andes", donde también presentó su libro "Tenía que sobrevivir" ante un público de lo más variado.

    Desde que se cruzó en mi vida la película "Viven" de 1993, quedé impactada para siempre con esa historia. No tanto por el tema más morboso que es el canibalismo, sino por los valores que el rugby les dio y por los que, con su fe cristiana, les salvó de una muerte segura.

    La tragedia que enfrentaron los sobrevivientes se convirtió en un símbolo de resiliencia. Desde la lucha diaria por la supervivencia hasta los momentos de compañerismo y sacrificio, estos hombres demostraron que la fortaleza no solo proviene del cuerpo, sino también de la mente y el espíritu. A medida que compartían sus historias, se hizo evidente que la unidad y la fe eran componentes fundamentales de su resistencia ante la adversidad.

    En esa época de mi vida, el rugby solo era para mí un deporte. Nada más. Ni conocía en profundidad el juego ni esos famosos valores que tanto promulgan sus jugadores y seguidores. Sin embargo, la experiencia de Canessa y sus compañeros me hizo reflexionar sobre cómo disciplinas como el rugby pueden inculcar principios de camaradería, lealtad y perseverancia, vitales no solo en el deporte, sino en cualquier situación de la vida que nos proponga desafíos.

Varios de los supervivientes del trágico accidente de los Andes han dejado plasmadas sus historias en sendos libros. Historias que hablan del coraje, la lucha y el espíritu indomable del ser humano frente a la adversidad. Fernando Parrado, en su obra "Milagro en los Andes", y Eduardo Strauch con "La sociedad de la nieve", ofrecen una visión personal de la experiencia que vivieron. Por su parte, el novelista Piers Paul Read también se hizo eco de estos acontecimientos en su famoso libro "Viven", que ha llevado la tragedia a un público más amplio.

No sólo he tenido la oportunidad de conocer a Roberto, sino que años antes tuve la suerte de escuchar a Nando Parrado en una charla que impartió en Santander. En ese evento, pude interactuar con ambos, esperando en la modesta fila para conocer a estos icónicos supervivientes. Sin embargo, fue Roberto quien dejó una huella más profunda en mí. Su forma de narrar su historia, su calma y dulzura resonaron profundamente, especialmente por el contexto de juventud que rodeaba a los asistentes en esa charla celebrada en los Campos de Pepe Rojo, en Valladolid.

Roberto, quizás consciente de la fragilidad e ingenuidad de los jóvenes, ofreció un mensaje monumental de esperanza y fortaleza. Su relato, lejos de centrarse en los detalles más sombríos de su experiencia, enfocó en la resiliencia, ese rasgo que nos permite levantarnos tras caer. Para él, su vivencia salvó no solo su propia vida, sino también la de sus compañeros y, en cierto sentido, la de quienes tuvimos la fortuna de escucharle.

La resiliencia es un concepto vital que nos empodera ante las dificultades. Nos ayuda a sobrevivir a situaciones trágicas, malas noticias e incluso pérdidas irreparables. Saber sobreponerse es lo que nos permite continuar. Nunca debemos subestimar nuestra fortaleza. Y, por supuesto, encontrar maneras creativas de expresarnos, como fotografiar aquello que más amamos, puede ser una forma poderosa de conectarnos con esa resiliencia.

LA DAMA Y SU VERDUGO

Despertó de una pesadilla, liberándose de una muerte en vida. 

La oscuridad que había cubierto su alma se disipaba, y con ella, la tristeza dejaba de tener control sobre ella.

 Ya no temía al lobo disfrazado de cordero, que había manipulado su realidad.

 A medida que la niebla se desvanecía, comenzó a sanar sus heridas, tanto las visibles como las ocultas.

 La luz del sol, cálida y brillante, iluminó su camino, otorgándole una nueva perspectiva. 

La doncella, renacida, abrazó la vida con renovada fuerza.

 Recordó que siempre hay esperanza, que el sol siempre vuelve a salir, trayendo consigo la promesa de nuevos comienzos.

El dilema entre lo urgente y lo importante se ha convertido en un tema de debate en el contexto actual, donde la inmediatez y el impacto visual parecen dominar nuestras elecciones. En un mundo donde los estímulos son constantes y la información abunda, la imagen se impone como un valor casi absoluto, eclipsando aquellos aspectos que realmente deberían capturar nuestra atención, como la belleza y la profundidad emocional de una experiencia.

La rapidez con la que consumimos información requiere que esta sea presentada de manera inmediata, lo que ha llevado a una priorización de la urgencia sobre la importancia. En el ámbito del fotoperiodismo, el hecho de que una imagen cargue con un mensaje poderoso puede ser más determinante que el contenido de la noticia misma. La frenética búsqueda de lo último y lo más impactante genera una competencia feroz por la atención del espectador. Cada noticia se convierte en una carrera, donde el objetivo es captar la mirada de un público cada vez más saturado.

Sin embargo, una pausa para la reflexión se vuelve esencial. Al observar un evento desde una perspectiva más amplia, se revela que lo que a menudo consideramos relevante puede ser, en realidad, superficial. Por ejemplo, al capturar una fotografía de un evento deportivo, el verdadero significado puede estar más allá de la acción en el campo. La imagen de un fotógrafo distraído, mirando sus botas, ilustra una desconexión con el verdadero espíritu del momento. Las jugadoras, reunidas en un círculo de apoyo, quizás están creando un vínculo que trasciende la victoria o la derrota, un aspecto que muchas veces se ignora en la búsqueda de inmediatez.

Lo realmente importante no radica solo en el resultado del partido, sino en aquello que ocurre en los márgenes, en las interacciones que construyen comunidad. Mirar al cielo, como metáfora de una comprensión más profunda y de conexión humana, supera cualquier urgencia de captar un instante fugaz. Es un recordatorio de que, aunque la victoria y los resultados son significativos, lo más profundo reside en nuestra capacidad de ver y valorar lo que sucede detrás de la superficie.

BELLEZA Y PERFECCIÓN

Buscamos constantemente la perfección y, aunque la excelencia puede parecer un objetivo inalcanzable, nos esforzamos por acercarnos a ella en nuestras vidas. El ballet clásico es un claro ejemplo de esta búsqueda estética. Al imaginarlo, a menudo visualizamos a una bailarina esbelta y elegante, con un aire etéreo que parece sacada de un cuento de hadas. Sin embargo, detrás de la belleza que observamos hay un trasfondo de arduo trabajo y sacrificio. Este arte se fundamenta en una dedicación total y un entrenamiento riguroso que puede cambiar por completo nuestra percepción del ballet.

Los movimientos gráciles y fluidos que caracterizan al ballet no son el resultado de la casualidad, sino de horas de práctica, esfuerzo y, a menudo, dolor. Aquellos que piensan que el ballet es simplemente una expresión hermosa pueden descubrir que, en realidad, implica una valentía y una fortaleza que son esenciales para lograr ese ideal de belleza. La bailarina no es solo una figura estética; es una persona que se entrega por completo a su pasión, buscando la perfección a través de un esfuerzo constante y disciplinado.

Además, la figura de la bailarina se convierte en un símbolo universal de belleza y fuerza, pero esta imagen está intrínsecamente ligada a su dedicación a la disciplina. Para aquellas que aspiran a ser bailarinas profesionales, la entrega debe ser total; de lo contrario, el encanto del ballet puede desvanecerse, convirtiéndose en un peso y no en un propósito. Cada movimiento, cada equilibrio y cada salto requiere un compromiso que va más allá de lo físico, abarcando lo mental y lo emocional.

El ballet, entonces, se presenta como la perfección hecha arte. Si alguna vez tienen la oportunidad de asistir a una representación, no la dejen pasar. Más que un simple espectáculo, es una experiencia que nos conecta con la magia de este arte. En la intersección del ballet y la fotografía, encontramos ese momento único y sublime que captura lo que a menudo permanece oculto. Presenciar esta expresión artística evoca emociones que perduran mucho después de que se cierran las cortinas, recordándonos de la belleza que nace de la resiliencia.

A TRAVÉS DE LA OLA


  De manera cíclica somos testigos de los cambios que transforman radicalmente el paisaje a medida que las estaciones se suceden. Estos ciclos naturales parecen eternos a veces: veranos prolongados con calor agobiante, seguidos de inviernos fríos y lluviosos que parecen extenderse más de lo esperado. Sin embargo, cada estación trae consigo un encanto particular y un carácter único que la distingue de las demás.

  Para un fotógrafo, capturar en una sola imagen la esencia de un día otoñal en la costa cantábrica se convierte en un reto apasionante. Los vientos implacables, las mareas en acción, así como los cambios de luz y los matices de color que se encienden en el horizonte, presentan desafíos que hacen que cada intento de inmortalizar ese momento sea único.

  Las condiciones climáticas adversas y la naturaleza efímera de la luz hacen que la tarea de capturar una foto perfecta sea arriesgada. No obstante, la satisfacción de lograrlo, especialmente en momentos de temporal en el mar, justifica cualquier esfuerzo realizado. A menudo, uno se queda pensando que el riesgo vale la pena si el resultado final es una fotografía impactante.

      Por ello, animo a todos a acercarse a la costa, experimentar la fotografía bajo condiciones extremas y, sobre todo, atreverse a disparar a través de una ola. El mar, con su fuerza indomable y su belleza siempre cambiante, nunca decepciona. La experiencia de capturar ese momento fugaz es un regalo que nos brinda la naturaleza.

PASEAR EN LA NATURALEZA

Los beneficios de pasear por la naturaleza son múltiples y ampliamente reconocidos. Esta actividad sencilla, que no requiere gran planificación, puede realizarse en cualquier momento y lugar, ya sea caminando desde casa al trabajo, conversando con amigos o simplemente disfrutando del entorno. Pasear en la naturaleza proporciona una serie de estímulos que van más allá de los sentidos, activando nuestro sistema nervioso y desencadenando cambios fisiológicos positivos. Según el Dr. Kris Verburgh, un médico belga, numerosos estudios señalan que caminar al menos 45 minutos al día puede evitar la necesidad de medicación y fomentar un estado de ánimo más favorable. Estos beneficios son tan evidentes que, aunque no se recetan oficialmente, están siendo cada vez más valorados desde un enfoque científico.

Uno de los conceptos más novedosos en esta área es el de Shinrin Yoku, o baños de bosque, una práctica japonesa que se centra en los efectos terapéuticos del contacto con la naturaleza. Esta técnica ha demostrado ser especialmente útil para mejorar el estado emocional, incluso en personas afectadas por trastornos depresivos. Los expertos argumentan que esta mejora se atribuye a diversas sustancias volátiles que los árboles y plantas liberan al aire, las cuales tienen un impacto positivo en nuestro estado de ánimo.

La naturaleza actúa como una medicina natural, beneficiando no solo nuestro cuerpo, sino también nuestra mente. Así, un simple paseo por el campo puede traer una sensación de renovación y bienestar. Si tienes la oportunidad de visitar tu rincón favorito, no olvides llevar una cámara fotográfica. Cada paso que des en medio de la naturaleza te regalará recuerdos en forma de fotos, que podrás atesorar y revivir en el futuro. Al final del día, un paseo por la naturaleza no solo es una oportunidad para ejercitarte, sino también una forma de conectar contigo mismo y disfrutar de la belleza que te rodea.

LUNA

 La luna llena se convierte, mes tras mes, en un espectáculo celestial que nunca deja de asombrar. Para los aficionados a la fotografía y la astronomía, cada plenilunio es una invitación a salir al aire libre, equipado con cámara, trípode y el objetivo perfecto. La oportunidad de capturar la luna, completamente iluminada por el sol, ofrece un reto y una experiencia estética inigualables. En septiembre, asistimos al fenómeno conocido como la Luna de la Cosecha, marcando el inicio del otoño y brindando un gran espectáculo visual.

El origen del nombre Luna de la Cosecha se remonta a las tradiciones de los nativos americanos. Este mes era un periodo de recolección de maíz y otros cultivos, y el resplandor de la luna llena permitía a los agricultores extender su jornada de trabajo después de que se ponía el sol. La luz lunar se convertía en una aliada para culminar la cosecha, convirtiendo el campo en un escenario iluminado donde el esfuerzo y la dedicación se encontraban bajo su luz plateada.

Cada luna llena a lo largo del año posee un nombre que refleja un aspecto significativo del ciclo natural y la vida cotidiana. Estos nombres son un testimonio de la profunda conexión que los pueblos originarios tenían con su entorno. Desde la Luna del Lobo en enero hasta la Luna Fría en diciembre, cada mes trae consigo un significado especial. Por ejemplo, la Luna de la Nieve en febrero y la Luna de las Flores en mayo destacan los ciclos estacionales y la evolución de la naturaleza.

En esta ocasión, invito a todos a salir y disfrutar de la fotografía nocturna durante la Luna de la Cosecha. Aprovechar esta exquisita oportunidad no solo es un deleite visual, sino también una forma de conectar con la historia cultural de nuestros antepasados. La luna llena de septiembre es un momento especial para los "lunáticos", aquellos que encuentran magia en el cielo nocturno. ¡Atrévete a capturar su belleza y celebra este fenómeno natural!

 MI FASCINACIÓN POR LAS NUBES Y LOS COLORES


Desde mi infancia, he estado hipnotizada por el espectáculo que ofrecen las nubes. Cada forma, cada matiz en el cielo es una invitación a soñar, creando una conexión especial entre la tierra y lo que parece tan etéreo. Sin embargo, en mi búsqueda por capturar estos momentos en fotografías, aprendí que el retoque excesivo puede arruinar la pureza de una imagen. La autenticidad de un cielo natural muchas veces se siente como un objetivo inalcanzable, y sin embargo, me persigo incansablemente.

Una experiencia que reavivó mi amor por los colores fue la transformación del faro de Ajo, en Cantabria, llevado a cabo por el talentoso artista Okuda San Miguel. Este faro, el último construido en la región, fue sometido a una impresionante renovación que le otorgó una paleta vibrante de colores, convirtiéndose en un punto de referencia tanto para los locales como para los turistas. Desde su renacimiento en 2020, ha atraído a cientos de visitantes, quienes se sienten cautivados por el contraste de su nueva apariencia frente al telón de fondo natural del cielo.

Ahora me encuentro en un dilema: ¿qué es más hipnótico, el cielo adornado con nubes o los colores vibrantes que adornan el faro? Colores y nubes se entrelazan en mi mente, cada uno con su encanto único. Este juego visual me inspira a explorar más, a descubrir la belleza que se manifiesta en el momento preciso.

Os invito a visitar este faro, a explorar los acantilados que lo rodean y la senda peatonal que lo enmarca. Además, animo a cada uno a capturar esos momentos a través de la fotografía, aprendiendo así a observar el mundo desde una nueva perspectiva y a apreciar realmente la magia que hay en los detalles.

Fotografia-eventos-empresarialescreado en Bluekea